lunes, 13 de junio de 2016

Stationes in itinere: CENTVM CELLAS.

Perspectiva del yacimiento y torre de Centum Cellas.
En el corazón de la Cova da Beira, una de las comarcas agrícolas más ricas del interior de Portugal, al pie de la Serra da Estrela y próxima a la confluencia de los ríos Zêzere (afluente del Tajo) y su tributario el Gaia, se alza, desafiante al paso de los siglos, una imponente construcción de piedra labrada que ha dado nombre a la localidad de Colmeal da Torre, freguesia perteneciente al concelho de Belmonte, en el distrito de Castelo Branco, dentro de la región portuguesa de la Beira Interior. Se trata de los restos de una importante villa romana del s. I de nuestra era, conocida con el nombre de CENTVM CELLAS. En la actualidad, y aunque el yacimiento ha sido objeto de excavaciones, poco más podemos contemplar que ese solitario y enigmático edificio macizo de tres cuerpos, construido con enormes bloques del granito rosáceo de la comarca sin emplear argamasa.
Centum Cellas: vista parcial del yacimiento y fachada norte de la torre.
Centum Cellas es el caso acusativo del topónimo latino Centum Cellae, que se puede traducir por "Cien Celdas" y que, por sí mismo (centum aquí hace referencia no a "cien" exactamente, sino a "innumerables"), atestigua la grandeza que en su día tuvo esta villa romana del siglo I d.C. 
La torre de Centum Cellas, una de las edificaciones romanas más altas conservadas en la Península Ibérica. Perspectiva desde el noroeste.
Para que nos hagamos una idea de su grandiosidad, baste decir que el área excavada de la villa se reduce a su parte residencial. Las restantes partes: graneros, almacenes, establos, habitaciones de la servidumbre y termas, con toda probabilidad se han perdido definitivamente. En lo que se refiere a las termas, su destrucción es dato conocido, y puede fecharse en la década de 1.940, cuando el testimonio de lugareños que trabajaban cerca de allí nos habla de la aparición de "muchos ladrillos parecidos al tijolo burro (= ladrillo macizo), que luego se usaron para construir hornos de cocer pan". Se estaban refiriendo, sin duda, a los ladrillos con que se edificaban los arcos que sostenían la cámara del hypocaustum o sistema de calefacción y agua caliente de los complejos termales romanos.
La torre de Centum Cellas. Perspectiva desde el suroeste.
Lugar durante mucho tiempo de leyendas y fabulaciones, Centum Cellas era, en fin y de acuerdo con una inscripción encontrada in situ, la residencia de un noble romano de gran influencia y poder económico llamado Caecilius, que aquí habitaba con su familia y esclavos. Sus ganancias provenían, aparte de la habitual actividad agrícola –muy destacable en esta comarca-, de la extracción y comercialización del estaño, facilitada esta por la proximidad a la calzada que unía Bracara Augusta (Braga), principal núcleo urbano del noroeste peninsular, con la capital de la Lusitania romana, Emerita Augusta (Mérida): esto es, la misma calzada del Puente de Alcántara, que llegaba hasta estas tierras pasando por la Civitas Igaeditanorum (Idanha-a-Velha) y Talabara (probablemente, Capinha) y dejando a su vera la opulenta villa romana de la Quinta da Fórnea, en Caria –que será objeto de otra entrada en este blog-.
La torre de Centum Cellas. Perspectiva desde el sureste.
Parcialmente destruido por un incendio durante el s. III, el edificio tuvo que ser reconstruido, y aun así continuó siendo utilizado como residencia. Sólo con el declive del dominio romano en la Península Ibérica, hacia finales del siglo IV, deja Centum Cellas de ser núcleo habitacional, comenzando así su empleo para otros fines por parte de la población local. 
Fachada sur de la torre de Centum Cellas, parte residencial de una próspera explotación agropecuaria romana.
Hacia los siglos X u XI se edificó, dentro del área actualmente excavada, una pequeña capilla, en torno a la cual se cavaron algunas sepulturas antropomorfas. Centum Cellas aparece después como Centocelas en documentos a partir del s. XII, en calidad de población cedida a la sede episcopal de Coímbra por el rey Sancho I de Portugal, con fuero concedido en 1194 (según otros, en 1188). Este fuero sólo estuvo vigente hasta 1199, pues Sancho I, tras acuerdo con el a la sazón obispo de Coímbra D. Pedro, lo derogó, concediéndolo a la vecina villa de Belmonte por razones estratégicas. A este nuevo foro se asignaron los mismos límites establecidos para el fuero de Centocelas.
Detalle de la fachada oeste de la torre de Centum Cellas, con visible alteración del sistema simétrico de vanos de la construcción original romana.
Paulatinamente abandonada, reutilizada su magnífica piedra labrada para la construcción, reaprovechada para otros fines, la antigua villa fue poco a poco perdiendo su antigua grandiosidad, quedando hoy solamente en pie su núcleo residencial original que, por coincidencia, es similar a una torre.
Vista interior de la torre de Centum Cellas y su peculiar disposición de vanos.
Testigo, no obstante, de esa antigua grandeza es, siquiera, el topónimo de la freguesia donde se asienta este yacimiento: Colmeal da Torre, que traducido al castellano sería "Colmenar (por lo de las Cien Celdas) de la Torre (por lo de la que aún hoy se ve)". Merece la pena una escapada al interior portugués para -entre otras cosas- conocer este singular yacimiento hispanorromano, y más aún si la completamos con un paseo por la próxima y espectacular Serra da Estrela, de la que se disfruta de una impactante panorámica desde estas ruinas.
La Serra da Estrela vista desde el castelo de Belmonte.

NOTA: Este mismo artículo grosso modo ya lo publiqué hace diez años en el portal www.celtiberia.net La información estrictamente arqueológica está parcialmente extraída -y libremente traducida del portugués-  del artículo sobre Centum Cellas en www.arqueobeira.net  (portal hoy no disponible por reconstrucción); todo lo demás, incluidas las fotografías, es de cosecha propia, fruto de varios viajes al yacimiento.

Centum Cellas, un lugar de leyenda.

 CÓMO LLEGAR y HORARIOS
Desde la autovía (hoy autopista de peaje) A-23, tomaremos la salida para Belmonte. // Desde la EX-205 (Hervás-Portugal), entrando en Portugal llegaremos hasta Penamacor y seguiremos su circunvalación hasta la salida para Fundão y Covilhã (que es la última); por esta carretera, N-346, avanzaremos hasta la pintoresca población de Capinha, en cuya travesía sale a mano derecha un cruce para Caria y Belmonte, que tomaremos.

Una vez en Belmonte por una u otra vía, buscamos dirección Guarda por la antigua nacional N-18 (no por la autovía) y, a la altura del cruce para Colmeal da Torre, internándonos por éste nos tropezaremos literalmente con las ruinas de Centum Cellas. El yacimiento se encuentra vallado, pero sus puertas están abiertas todo el año. Esto, muy inusual en recintos españoles similares, nos permite un horario permanente y nos aconseja ser más respetuosos aún, si cabe, con este yacimiento y con esta singular construcción que ni los siglos ni la incuria ni el utilitarismo han conseguido derribar. Que lo disfrutéis.
Vista de Belmonte desde Centum Cellas. En primer término, viñedos de la Denominación de Origen Protegida Beira Interior. Dos mil años después, continúa la rica tradición vinícola que ya cultivaran por aquí Caecilius y sus herederos.



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